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Redención

La redención es un punto al que se debe llegar necesariamente en algún momento de la vida, muchas veces se llega a la redención después de haberse esforzado y exigido hasta el hartazgo, después de que se ha luchado de una manera monstruosa y se ha obtenido toda la gloria, después de que te has dado cuenta de que al igual que el Carlos Marx que describe Giovanni Papinni, te faltaba el sentido de la barbarie y por eso no eras más que una tercera parte de hombre. Pues así ha llegado el momento de mi redención, justo después de que he perdido todo el miedo que tenía, justo después que he llegado al estado de falta de interés por las cosas mundanas, ese estado mil veces deseado por millones en donde una mujer ya no te provoca el menor nerviosismo, asombro, interrogación, sorpresa, anhelo y miles de etcéteras que en cambio si desata en el corazón de un mozalbete apasionado. Y lo que significó la redención para mi, fue más una visión que un suplicio, es el análisis de un pasado lleno de tropiezos y grandes aprendizajes, pero también el vislumbramiento de un futuro prometedor que aspira a grandes hazañas, a un cuarto reich que deja ver el reich de Otto Von Bismarck como un juego de niños, a la grandeza proyectada desde el frágil cuerpo y el limitado entendimiento de un hombre; pero también fue pisar tierra y sentir lo que sintió el mil veces citado Raskolnikov de la novela mil veces citada también “crimen y castigo”; ese sentimiento de impotencia y de desazón que llena tus sentidos cuando te das cuenta de que estabas viviendo en un mundo irreal en donde tu eras el único Zaratustra y descubrir de manera tajante que no era así, que en realidad no eras más que otra persona, que tu nivel de determinación va a cambiar de un momento a otro y que no siempre vas a poder sentir la iluminación del entendimiento ni tener impulsos progresistas.

La redención es someterte al más duro castigo de la introspección para perdonar toda la ignorancia y estupidez de la que fuiste víctima y victimario; es nacer de nuevo con la mirada más contemplativa, con una sagacidad y una madurez mental enriquecida de tu propio autoreconocimiento; en suma, es encontrar que por medio de la redención puedes llegar a un estado superior de mente y espíritu, en donde ya no permites que el fuego te consuma hasta las cenizas sino que regulas el fuego de tu pasión para no entrar a un estado de ensueños que sin lugar a dudas podría denominar como el ignis fatuus de la iluminación; de esta manera se abre un camino lleno de posibilidades en donde la redención actúa como el catalizador para la ejecución de todas las ideas del hombre y es de alguna manera el bautizo de fuego que cualquier hombre recibe después de haber atravesado un trayecto lleno de aprendizajes y esclarecimientos, en donde el razonamiento analítico actúa como la base para cualquier acción postrera.

¡Someto mi razón a un apartheid contra la irresolución y la fatuidad!; dentro de la redención se desarrolla un renacimiento absoluto contra las ideas arraigadas de un espíritu ardiente pero sin objetivos determinados y es entonces cuando la razón sufre el cambio determinante, entra a un proceso de contemplación que va dirigido únicamente hacia el progreso, y de repente el mundo, el universo, cabe dentro de la palma de la mano, y no hay más que un todo predeterminado en donde el todo se reduce al aprendizaje, no importando cuales sean las circunstancias y los resultados, el aprendizaje es perenne y el resultado va a ser siempre el mismo: la redención tiene como finalidad la catarsis de la persona coaccionada a la redención y la auto-enseñanza del máximo aforismo del hombre, “el objetivo de la vida no es la felicidad sino el aprendizaje como la forma suprema de la felicidad”.

 
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Publicado por en mayo 25, 2012 in Uncategorized

 

Postulado sobre la superioridad

Ayer era un animal y hoy desperté siendo un gran señor. Es lícito considerar superior a aquel a quién llaman bestia y estúpido durante toda su vida, pero que al llegar a su edad racional reflexiona y se considera a sí mismo superior, ergo, se dedica desde el principio de sus años racionales a demostrarse a sí mismo que no es una bestia y un estúpido; partiendo de la premisa de que el conocimiento es poder, se dedica a estudiar como si el mundo se acabara mañana, predominando sobre sus depredadores que se dedicaron a minimizarlo años enteros, hasta que llegó el punto en el que no pudieron sojuzgar ni por medio de violencia, inteligencia, zalamería o cualquier otro medio existente, a aquella entidad excelentísima, a aquella entidad que fue considerada una bestia en otrora, pero que logró controlar a la bestia y que terminó por convertirse en el verdugo de la bestia y de sus depredadores. Con el ejemplo anterior quise exponer la importancia de la voluntad  en la superioridad del hombre, en donde la voluntad es a mi juicio el primer paso y el más determinante para lograr la superioridad, usándola en primera instancia para creerte a ti mismo superior, porque antes de emprender cualquier empresa progresista se debe partir de una idea y un objetivo basados en una certeza, y esa certeza es la de ti mismo reflejado como una entidad superior, aunque partiendo de esa certeza se puede caer en el equívoco de que como creerse a sí mismo superior es el paso determinante para lograrlo es por ende el único; de donde se infiere casi con la facilidad de razonar en un axioma, que si se llega a ese equívoco y no se sale de él, la persona va a convertirse en un necio ignorante, ya que va a pensar que es superior por el solo hecho de creerlo, y no va a salir de su equívoco jamás, a manera del asno que resopló por casualidad en una flauta y se creía a sí mismo un genio de la música. De esta manera se debe ir más allá del acto creerse a sí mismo superior y debe preguntarse uno mismo cuáles son los medios para lograrla, así como en el ejemplo, en donde yo expongo que el medio para lograr la superioridad es el estudio, tomando el estudio como la obtención de conocimiento “in abstracto” (de manera abstracta) o “in concreto” (de manera concreta) de manera puramente empírica.

Quisiera establecer un apartado para exponer mi teoría sobre la voluntad y las ideas.Yo tomo las ideas como una creación esencialmente abstracta del razonamiento que deriva en un concepto abstracto conformado por un cúmulo de conceptos concretos que se toman del mundo sensible, de esta manera solo considero ideas a aquellas que se crean por medio de la reflexión y el razonamiento, y no tomo como ideas aquellas cosas que recibimos por medio de los sentidos o que conocemos “a priori”. Ahora, a las ideas las considero el gatillo de la voluntad, cuando las ideas son muy fuertes nuestra voluntad crece con la misma intensidad para poder llevar a cabo cualquier actividad (desde levantar una mano hasta cambiar a todo un país), en donde la voluntad está representada como una fuerza metafísica que tiene como corolario la acción. El otro punto de mi teoría es el destino, al que considero la historia preestablecida y actúa de manera brutal sobre la voluntad, porque el destino según mi teoría, controla todos los aspectos del universo, incluso la voluntad; sin embargo considero que para esto tenemos una salida notable (porque de otra manera no existiría la libertad) y es la siguiente: si tenemos una convicción irrefrenable en nuestras ideas, por encima de nuestra voluntad, podemos cambiar nuestra volición y acrecentarla para que vaya en consonancia con nuestras ideas, actuando de esta forma conforme a las ideas y no conforme al destino, pero si nuestras ideas no son lo suficientemente fuertes únicamente se va poder llegar a la “imperfecta volitio”. Así, yo establezco una diferencia entre las ideas y la voluntad, en donde las ideas son la derivación directa del acto de razonar y la voluntad la derivación directa de las ideas.

Entonces, cuando un hombre se cree a sí mismo superior y actúa para lograr esa superioridad (el acto de actuar se da por medio de las ideas y voluntad, que expliqué en el párrafo anterior) no va a existir absolutamente nada en el universo que pueda frenarlo, únicamente él mismo puede frenarse al dejar de lado su idea de superioridad y concentrarse en otras ideas, o concentrarse en ideas que sean válidas para su propio progreso pero sin que las acentúe con una intensidad apremiante. Cuando hablo de la idea de superioridad me refiero al conjunto de ideas que representan la superioridad para cada persona (dando por contado que dentro de ese conjunto de ideas debe de existir invariablemente la de superación personal). También quiero hacer notar que la superioridad no consiste en ser mejor que los demás, sino en superarte a ti mismo y que los demás se superen con tu progreso, de esta manera la superioridad se transforma en supremacía (el acto colectivo de progreso); no existe ningún hombre superior que piense en sí mismo todo el tiempo o que tenga miedo del progreso de los demás, porque el miedo representa debilidad y el egoísmo representa el “ignoratio elenchi” de que una sola persona puede cambiar el mundo. También se debe notar que en el ejemplo que expuse al principio de este postulado se tienen dos salidas, la primera es someterte a los juicios de los demás, terminando metafóricamente como Gregorio Samsa (es el personaje principal del renombrado cuento largo de Franz Kafka “La Metamorfosis”) y la segunda es la que se tomó en el ejemplo; a mi siempre me gusta despertar en las mañanas y preguntarme “¿dic cur hic?”, normalmente respondo: ¡Porque demuestro que yo controlo a la bestia!.

 
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Publicado por en enero 1, 2012 in Uncategorized

 

De sentencias y otras cosas

“No hables más de lo que te conviene”

“Algo que no se puede perdonar es la estupidez, tomada como desinterés por la verdad”

“Todo deseo necesita una voluntad, toda voluntad un cuerpo”

“Unas palabras pueden ser el mejor detonante para una voluntad indecisa”

“Dios se ve reflejado en la genialidad del hombre”

“No veas, ni mires, ni observes, contempla”

“¿Cómo quieres que te llame cuando tu cerebro está lleno de estiercol?”

“Las mujeres se entienden en su ignorancia”

“El objetivo es tu destino y tu destino es tu vida”

“No esperes que piense en ti como un hombre cuando no haces más que hablar como un animal”

“El conocimiento más útil se da en las situaciones más comunes”

“Tu único error es creer que tus palabras valen más que tu excremento”

“El amor despierta en el hombre las dos fuerzas más prodigiosas, la voluntad y la necesidad”

“No entiendo cómo existen personas que pueden vivir sin un propósito”

“El equilibrio perfecto nace de la asimilación absoluta del presente y el porvenir”

“El paso determinante para borrar la ignorancia es ignorar al ignorante”

“Nunca se debe ser totalmente animal, ni siquiera en el sexo”

“En el ejemplo estriba la verdadera enseñanza, porque el ejemplo es la práctica, y la totalidad del conocimiento”

“Los ignorantes que espetan sentencias considerándolas como máximas son mis enemigos y son unos animales, posiblemente animales antes que enemigos”

“La superioridad es una eterna demostración, primero demostrándote a ti mismo que eres capaz de lograr todo y después a los demás”

“La completa tranquilidad del espíritu, solo se puede adquirir mediante la confianza plena con el destino”

“Una persona sin fundamentos es como un árbol sin raíces, está condenado a la muerte”

“Los cuatro elementos que conforman lo que comúnmente se denomina inteligencia son: la voluntad, el entendimiento, el razonamiento y la memoria”

“Me gusta tener la razón, porque cuando no estás por encima del mundo, estás por debajo de él, no hay términos medios, no en esta vida, no en ninguna”

“Pensar constantemente en el pasado es la peor enfermedad contra el progreso”

“No entiendo a las mujeres, para ellas todo es un juego y mi sapiencia me inhibe descender a su nivel de estulticia”

“En el hombre el tiempo no es aliado de la prudencia”

 
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Publicado por en agosto 24, 2011 in Uncategorized

 

Tempus consulatio

El tiempo es un soberano brutal, nunca se detiene, actúa sobre todas las cosas del universo sin que exista algo que pueda alzarse contra su autoridad, de esta manera nos tiene sujetos a un intervalo de tiempo en el que avanzamos, nos desarrollamos y nos degradamos hasta que nos convertimos en polvo; este lapsus es la vida y es la única realidad conocida por el hombre; como no hay una manera de enfrentarse a la supremacía del tiempo, el objetivo del ser humano es aprovecharlo de la mejor manera para su propio beneficio y el de las demás personas que llevan una lucha idéntica, aunque no sea palpable y la mayoría no lo tengan presente.

Toda mi doctrina estriba en un progreso contra el tiempo, para poder lograr la plenitud en la vida se debe tener in mente un progreso constante derivado del aprovechamiento absoluto del tiempo, de esta manera se puede tener la certeza de que va a existir una evolución permanente de las personas y con evolución me refiero a la mejora, porque ninguna evolución puede referirse a la decadencia, la decadencia proviene de la inacción y el progreso es una acción nunc stans, cuando el resultado de un progreso se traduce en decadencia, es una decadencia aparente, porque es el preámbulo de una era superior, así como la revolución francesa fue el preámbulo para la revolución industrial y el medioevo fue el preámbulo para el siglo de las luces, pero de este tema me ocuparé en otro momento porque no es de importancia relevante para esta entrada; de esta manera queda esclarecido el papel fundamental que juega el aprovechamiento del tiempo para la creación de un mundo perfecto; mucho se ha hablado de los genios y sus aportaciones al devenir, pero de todas las características que los componen, a mi juicio, la más importante es su aprovechamiento del tiempo. Me voy a tomar la libertad de inferir que los genios, en su búsqueda por un conocimiento cada vez más absoluto y por lo tanto verdadero, dedicaron su tiempo de la mejor forma posible, y de esa manera utilizaron el principio del aprovechamiento del tiempo en el progreso de su propia sapiencia, ergo, como efecto secundario ayudaron a hacer progresar al mundo entero, pero ¿cómo es posible aprovechar el tiempo de la mejor manera?, aquí es donde debo necesariamente imbuir el aspecto esencial de su genialidad, que es lo que se denomina voluntad.

La voluntad es lo que nos convierte realmente en genios o animales, eso es porque las personas nunca carecemos de voluntad, la voluntad siempre está presente, pero la enfocamos en empresas diversas que por lo general no nos llevan a un progreso, sino que nos desplazan a un estancamiento, a eso debo añadir que la voluntad se comporta caprichosamente y no se deja dominar, es como si nuestra voluntad fuera una parte externa a nuestro ser y tuviéramos que coaccionarla para poder lograr un estado de progreso individual sobresaliente, pero es una tarea sumamente difícil, más aún, debería clasificarla como imposible, porque no hay un método que nos conduzca al dominio de la voluntad, y posiblemente no exista nunca; basándome en lo anterior, puedo establecer que, en el hombre, el tiempo no es aliado de la prudencia. Permite que establezca un exempli gratia; cuando un hombre tiene destellos de voluntad para una empresa progresista, el hombre debe actuar, sin importar el riesgo y las consecuencias; la mayor parte del tiempo el destino va unido con la voluntad, te muestran el camino y el momento de actuar, “Ni este mundo, ni el otro, ni la felicidad están hechos para el ser abandonado a la duda.” Bhaghavad Gita., por eso en los tiempos de lucidez se debe actuar como un Cesar o un Napoleón, no hay lugar para la duda, no se puede saber cuanto tiempo va a durar esa lucidez de la voluntad, y se debe aprovechar hasta el último remanente, porque puede significar la luz o la oscuridad total de tu destino.

 
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Publicado por en agosto 24, 2011 in Uncategorized

 

Aut Fatum Aut Genius

Que indispensable es tener un genio en cada generación, únicamente uno por generación hace que la civilización humana nunca se estanque en la monotonía, hace que siga ese progreso que ha venido llevando a cuestas desde el día en que se apareció en forma de pseudópodo; es entonces cuando se piensa ¿Pero no vivimos llenos de genios o acaso esos apestosos que viven pegados a los libros no son genios?, yo respondo que no, se equivocan como yo me equivoqué alguna vez, el genio es algo que va más allá de nuestra compresión obtusa, es una cosa que nace con el destino, alecciona a la humanidad y muere en los brazos de los Dioses; sin los genios la humanidad no sería nada más que un colectivo de porquería expeliendo miasmas cada vez más desagradables, y notablemente es en este punto cuando el genio aparece y saca a los hombres de su somnolencia estúpida para enseñarles que la humanidad nació para desafiar al destino, luchar dando la vida y obtener una gloria que sabe dulce poco tiempo, pero que vive una eternidad.

la diferencia entre el genio y una persona sumamente inteligente, es que el genio no es únicamente inteligente, el genio nace del rayo, cuando el genio aparece, va bendecido por el mejor de los destinos posibles, es la consecución de todo lo superior comprimido en un supremo, es la supremacía humana; el hombre sumamente inteligente tiene una vida regular, el destino lo trata como si tratara con un insecto, en cambio, para el genio hay un más allá inimaginable, el destino trata al genio como un padre trataría a su primogénito, el genio no acepta ambigüedades, sigue un camino que ha nacido con él; el hombre sumamente inteligente tiene espasmos de lucidez, abarca un gran conocimiento pero no sabe qué hacer con él, el genio tiene al sol por cabeza, todos sus pensamientos son elevados, archielevados mejor dicho, el actúa y piensa teniendo una conexión sobrenatural con el mundo, cuando el hombre sumamente inteligente crea algo, el genio lo aplica ipso facto en una empresa que ya estaba predestinada por los Dioses; puede compararse al hombre sumamente inteligente con un pedazo de carne y al genio como Dios, como un Dios que come y procesa los alimentos como en una bacanal, entonces puede decirse que el genio come la carne y la defeca en el acto, esa es la diferencia absoluta entre el genio y el hombre sumamente inteligente, que en cualquier momento, en cualquier lugar, el genio puede convertirlo en porquería, y eso es exclusivamente porque el genio y el destino están de acuerdo.

Ahora, cuando más de un genio nace en una época, es preciso que se adopten jerarquías o que los genios tengan una rama alejada, porque si dos genios de la misma altura se disputan el mundo, el mundo puede entrar en un estado de violencia sin parangón en donde no hay equilibrio, sino que la balanza se inclina a la destrucción; no hay un genio bueno ni un genio malo, todos lo genios son únicamente genios, pero al tener prosélitos, los genios siguen la tendencia del mal, no hay más. Es entonces cuando la historia nos muestra que una época de gloria nace de una cofradía de genios, los genios se entienden entre sí, el siglo XVIII y el siglo XIX se distinguieron en ese aspecto; nació en Europa el siglo de las luces, la ilustración, cientos de genios en dos siglos, unos más que otros, pero todos se respetaban, se admiraban, discutían como si fueran familia, solo ellos se entendían, en algunas ocasiones se distanciaban para siempre y se hablaba mal de los hermanos excluidos de esa cofradía tan particular, como ejemplo pongo al emperador Napoleón Bonaparte, de quién Johann Wolfgang Von Goethe y Ludwig Van Beethoven estaban tan orgullosos, muchos se podrán preguntar ¿pero por qué?, bueno lo que sucedió fue que el emperador Napoleón, sacó a Francia de un estado de salvajismo propiciado por su revolución, en donde no tenían identidad con ningún sistema político ni económico, en breves palabras, fue un salvador, casi podría decir que un Dios, si hubiera un nombramiento superior a emperador, solo valdría para Napoleón Bonaparte, el lado malo fue el 93, pero era necesario para mantener a raya la bestia que era Francia; el emperador Napoleón fue un genio como no habrá otro y se ganó el respeto de dos genios que ya mencioné, pero en algún momento de la historia, los ideales del emperador Napoleón y de los dos genios tomaron rutas separadas, entonces, como bien se sabe, la sinfonía no. 3 paso a llamarse Eroica y Goethe dejó de tener contacto con el emperador Napoleón, pero aún así siguieron siendo familia, podría hablar de Leibniz, Voltaire, Robespierre, Danton, Newton, Hegel, Kant, Schopenhauer, Hume, Lagrange y muchos otros que participaron en estos dos siglos, pero no es mi propósito, mi propósito es mostrar que los genios son una especie apartada del mundo, de los hombres y quizá de Dios, pero son necesarios y marcan la pauta para que la civilización siga creciendo, por eso cuando nazca otro genio hay que entenderlo, como él nos entiende a nosotros cuando se da cuenta que nació para hacer nacer una luz en millones de mentes nubladas por la ignorancia; por eso cuando digan aut fatum aut genius, yo voy a aseverar decididamente ¡los dos!.

 
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Publicado por en junio 11, 2011 in Uncategorized

 

Mi antítesis los mosquitos

Los mosquitos son la peor peste que ha azotado este planeta, ellos se pasean por todos lados como si fueran dueños y señores de todos los espacios, de la nada hacen un nido y se dedican a succionar la sangre de los animales y de nosotros los seres humanos, me encantaría tener a todos los mosquitos dentro de la palma de mi mano y aplastarlos; no tienen respeto por nada y emiten un sonido que puede crispar los nervios de un santo, los mosquitos desde ahora son catalogados como la peor amenaza contra la integridad de un hombre.

Elevo la vista buscando la posición de ese brutal insecto que está acabando con mi cordura, mis oídos lo mismo lo escuchan por un lado que por el otro, deja de emitir ese infernal sonido y me doy cuenta que me está chupando el brazo, ¡tunante!, ¡bribón!, ¡malnacido!, en cuanto trato de alcanzarlo con mi mano, se aleja a una velocidad increíble y obtengo un palmo de narices, lo sigo con la mirada y de la nada se esconde, desaparece de mi vista y mis demás sentidos, intento encontrar su trayectoria… pero todo es en vano, me siento a retomar mi lectura, pero en ese instante vuelvo a escuchar el réquiem de mi existencia, zumbando como si mi recámara fuera su propiedad, me enojo, ¡me pongo furioso!, y me levanto en el acto para encontrar a ese diablo y acabar de una vez por todas nuestro litigio, pero no lo encuentro; empiezo a desesperarme, ya no tengo control de mis pensamientos, entonces, lo veo, viene directo hacia mi persona, pienso rápido, levanto las manos y en un santiamén alcanzo con mis dos manos a ese odioso ser, ¡alegría suprema!, ¡delirio del más alto nivel!, como un niño ante un regalo abro mis manos… encuentro que no hay nada, debe de estar entre mis dedos… no; ¡maldito seas!, ¡te maldigo a ti y a tu descendencia, ¡hijo de mofeta!, pero aunque sé que no está muerto no tengo idea de su localización, se esconde como un maleante, no tengo otra opción, debo dejarlo salir y que otro miembro de la familia se ocupe de él.

 
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Publicado por en mayo 23, 2011 in Uncategorized

 

Reflexiones

Completamente ebrio y sumido en reflexiones existenciales, intento descubrir cuál es el propósito de que siga vivo, de que siga pensando, de preguntarme cuáles son mis verdaderas pretensiones; justamente cuando tenía la certeza de mi destino, me asaltan ideas reformistas y mi pensamiento se vuelve diametralmente opuesto, empiezo a cavilar acerca de mi miseria, ciertamente nunca he sido realmente miserable, a veces me consideraba como la víctima de todos los males del mundo, pero era una idea nacida de mi ignorancia, muchas veces pensé que el mundo me debía todo por el hecho de ser “superior”, pero también era un necedad, busqué culpables a todos mis problemas y con ese método no encontré una sola solución, pensé en cambiar el mundo con mis ideas, aunque es necesario ser realistas y proceder a la aplicación de esas ideas, quería ser un gran señor con dinero y poder absoluto, pero al ponderar y discurrir salen a la superficie toneladas de porquería que al principio no se consideran en un razonamiento utópico; es entonces cuando necesito pensar de nuevo, desechar todo el esquema mental que estuve forjando por años para proponer uno completamente nuevo, lo que me lleva a la conclusión de que una reforma no es una reingeniería, una reforma toma lo mejor de varios sistemas para crear un cúmulo de elementos eximios que derivan en un sistema más desarrollado, más completo, superior, o mejor dicho, supremo.

Para empezar a determinar este nuevo sistema se deben exponer los logros que se quieren tener a lo largo de la existencia, para esto se debe hacer un análisis determinando cuáles van a ser esos logros y el beneficio que van a conllevar; ¿qué es lo que quiero?, ¿mujeres?, no, las mujeres no me sirven para nada, satisfacen mis deseos más primitivos y muy ocasionalmente me pervierten haciéndome creer que soy un regulador del universo, terminan con mis ingresos, fastidian la mayor parte del tiempo, sus conversaciones generalmente tienen mucho de insustancial, creen que casarse es sexo y diversión, no tienen responsabilidades, para ellas el trabajo es un medio de entretenimiento que genera un ingreso y todo el tiempo lo confunden con algo que las hace interesantes y un arma para combatir el ocio; ¿poder?, no, el poder es algo que confunde la inteligencia de un hombre, el poder que se tiene debe de ser equivalente a la sabiduría que se posee, de otra manera el poder corrompe el intelecto y hace que los hombres se sientan capaces de cualquier cosa, se pierde la noción del bien y el mal, no se toma en cuenta la causalidad, se adora a la fortuna porque nos pone en ese lugar, se incrementan las sospechas, se ignora al necesitado, se alía con el canalla, los vicios del hombre empiezan a tomar la forma de algo necesario para el progreso, la humanidad se va perdiendo, y cuando el poder termina, los hombres empiezan a darse cuenta de su verdadero ser, de sus defectos, en muchas ocasiones terminan suicidándose porque se dan cuenta que nunca dejaron de ser basura, en la mayoría de los casos terminan en delirios que ansían los tiempos apoteósicos que una vez existieron.

Lo que realmente quiero es dinero, conocimiento y una voluntad de hierro; en mis sueños concibo una gran república que ha crecido de manera exorbitante, que es el ideal de una república, nacida gracias a una generación de personas dignas, trabajadoras, pensadoras, con probidad, con un interés común que denomino progreso, en donde dentro del progreso existe humanidad, colaboración, valores, sabiduría, orden y hermandad. A mi no me sirve el dinero más allá de la supervivencia, en realidad el dinero es algo que no me llama la atención, los lujos representan mediocridad del pensamiento superior, las pertenencias que podamos adquirir son para tener un ápice de tranquilidad y quedan para la posteridad, la ropa es una necesidad, al igual que el alimento y las medicinas, necesito el dinero pero no es algo que glorifique; aunque en mis objetivos prevalece el deseo de tener mucho dinero, de trabajar en exceso para conseguir dinero, ese dinero no es para mi, el dinero es para el progreso de la república que sueño, el dinero es para la educación de las generaciones que vienen detrás de mi, el dinero es para alimentar a los niños que van a ser los dueños de esta tierra que piso, yo sé que con el dinero necesariamente viene el poder, pero el poder se puede manejar de manera satisfactoria con personas que compartan mis ideales. Me doy cuenta de que lo que voy a construir en mi vida, no va a ser para mi, lo que construya lo hago para los que vienen, para el progreso, para un cambio radical, para una mejora sin precedentes que va a tener lugar con mi apoyo y el apoyo de millones que tienen un sueño igual al mío, va a existir una república en donde un sobrestante no se va a sentir mejor que un albañil, y en el que las palabras nacionalistas de millones se van a unir en una eufonía sin parangón.

 
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Publicado por en mayo 23, 2011 in Uncategorized

 

Vicios del equívoco

El equívoco es posiblemente el punto angular de nuestro progreso como humanidad, podría decirse que es la forma en que entendemos los comportamientos que se manifiestan en el mundo; es muy acertado decir que sin la existencia del equívoco en el razonamiento humano, nos sumergiríamos en una vorágine de errores constantes y nuestra aniquilación inmediata; por otro lado, hay una razón de ser del equívoco; no se puede únicamente saber que se actuó mal, ni que el resultado es incorrecto, sino que se deben de dar causas del porqué los resultados son equívocos, entonces podemos decir que el primer vicio del equívoco es cuando no se especifican las causas, porque la razón de ser del equívoco es no volver a cometerlo. El equívoco actúa como moderador de nuestras acciones, cuando nos equivocamos es preciso saber las consecuencias que nuestros actos provocan para no insistir en él, entonces el segundo vicio del equívoco es la ignorancia de los efectos del equívoco, no sé puede saber que algo es equívoco cuando no se saben los efectos implícitos.

Determinando que dos vicios del equívoco son la ley de la causalidad, se puede demostrar que el equívoco es el arché de nuestra existencia, porque implica un proceso ad infinitum de progreso continuo, que es el que se ha llevado a cabo desde la aparición del hombre hasta nuestros días. Debido a que los hombres no son inmortales, se desarrolló un sistema para que las futuras generaciones conocieran los equívocos del pasado, lo que se denomina historia de la humanidad, de esta manera los equívocos pueden ser asimilados como iniquidad y desechado después de algún tiempo. Aunque el equívoco representa el progreso humano por sus cualidades, puede ser contradictorio pensar que el equívoco es saludable y beneficioso en grandes cantidades, esto nos lleva al tercer vicio del equívoco, que es la cantidad de equívocos, mientras más equívocos existan, hay más retroceso que progreso. Para lo anterior voy a dar una explicación, supongamos que un equívoco es un problema al que hay que buscarle una solución, entonces, cuando se encuentra la solución al problema, ese equívoco pasa a ser acierto, que en términos más generales es nuestro progreso, pero mientras más problemas haya, hay menos tiempo para encontrar una solución y empieza a acumularse, entonces se empieza a crear un retroceso porque los equívocos siguen ocurriendo de manera inopinada y no se han encontrado soluciones para todos los equívocos.

El equívoco es una presencia necesaria que acompaña al ser humano en su búsqueda de la perfección, pero no es bueno que existan tantos equívocos, para eso el hombre ha tenido una lucha constante con el progreso, buscando más conocimiento sin caer en el equívoco; lo que deriva en buscar todas las causas y efectos del equívoco estribándose en experimentos para tener un acierto sin pasar por el equívoco, algo que es muy loable pero que resta importancia al empirismo; no se puede estar completamente seguro de haber hecho un análisis de riesgos absoluto, ergo, va a suceder que el equívoco no es completamente erradicado y continúa presente, pero mientras sigue presente se dictamina que ya no es un equívoco y se continúa con el siguiente equívoco sin haber concluido de una manera formal el anterior, lo que me lleva al cuarto y último vicio del equívoco, pensar que el equívoco ya no es una amenaza y minimizar su existencia.

 
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Publicado por en mayo 22, 2011 in Uncategorized

 

Deus ex animal

La humanidad es algo especial, es la única especie animal que tiene razonamiento y por lo tanto tiene la tendencia a considerarse algo único en el universo, a inventarse Dioses que sean semejantes a ellos poniendo como referencia que los Dioses quisieron crearlos a su imagen y semejanza,  me considero más animal que ser humano por la absoluta razón de que eso es lo que soy, así como los animales comen, yo como, así como los animales cagan, yo cago, así como los animales fornican, yo fornico, así como los animales tienen instinto, yo tengo instinto y mil propiedades comunes que nos caracterizan y nos hacen hermanos; no entiendo a las personas que quieren detener el racismo cuando ellas tienen mascotas, ¿no es lo mismo tener un perro de esclavo a tener un negro?, es decir, todos compartimos el mismo mundo, no deberíamos considerarnos dueños de algo que nunca nos ha pertenecido. Yo veo a los animales como los que verdaderamente se acercan a Dios, porque en toda su bestialidad son más apegados a su realidad, saben comprender y contemplar a la naturaleza, saben apreciar la vida, utilizan bien esa locución latina “carpe diem”  a lo largo de toda su vida, aunque sea solo un destello de un minuto, aprovechan más la vida que muchos hombres notables, y así como yo pienso que los animales son superiores a los hombres, presiento que el Dios en el que creemos nos ve a nosotros como animales; así como nosotros al ponernos en el lugar de animales no comprendemos un ápice de cómo obra Dios, los animales no comprenden cómo obramos nosotros; así como nosotros no comprendemos por qué Dios no es magnánimo, los animales no comprenden por qué nosotros no lo somos; así como nosotros no comprendemos por qué Dios es vengativo y puede llegar a ser más brutal que nosotros en nuestro estado más privado de razón, los animales no comprenden por qué nosotros podemos llegar a ser más bestias que ellos mismos; esto me hace pensar que quizás nosotros somos más cercanos a la perfección que el mismo Dios en el que hemos creído por generaciones, el mismo Dios animal que nos orilló a guerras sinsentido alrededor del mundo, el mismísimo que promovió la matanza de millones no creyentes y que no se considera de ninguna manera racista a sí mismo y claro que me refiero al Dios creado del intelecto del hombre, que tiene nombres diferentes en cada región, el último nombre que se puso me parece que es capitalismo.

Si la distinción entre Dios y los hombres es la creación, entonces me atrevo a decir que únicamente podemos acercarnos a Dios por medio de nuestras pasiones más inveteradas, porque solamente podemos considerarnos Dioses en la medida en que tenemos el instinto de preservación de la especie, así nosotros, como todos los animales de este planeta, no estamos dispuestos a desaparecer aunque sea inevitable, debemos luchar y de esta manera el instinto de preservación es algo que prevalece inalterable; posiblemente en el acto de procrear, así como lo indica el nombre, es en donde nos acercamos más a Dios y nos creemos nosotros mismos Dioses por un instante, por esto mismo  creo que Dios es en efecto el más animal de los animales, y en toda su bestialidad nunca vamos a ser capaces de entenderlo, por más que queramos, por más que leamos, por más que reflexionemos, nunca seremos capaces de entender a Dios cuando nuestro entendimiento estriba precisamente en que no queremos buscar al animal que todos llevamos dentro, que nuestra inteligencia nos hace tan arrogantes como para no regresar a nuestros principios; y haciendo de nuevo el cotejo del animal, dios y el hombre, dejo el silogismo de Dios, El animal no entiende a Dios en su bestialidad, El hombre es un animal, por lo tanto el hombre no entiende Dios en su bestialidad.

 
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Publicado por en abril 17, 2011 in Uncategorized

 

Ignis Fatuus

Es ahora, después de mucho tiempo de estar reflexionando en mis acciones y fracasos, cuando me doy cuenta que nunca he sido nada para la mujer, simplemente la mujer y yo no tenemos el instinto de un destino juntos, paso las horas meditando, buscando una respuesta a lo que está mal en mi, posiblemente no hay nada, todo lo que está mal, está precisamente en ese animal desagradable y necesario llamado mujer; hasta ahora mis pensamientos navegaban en el mar de lo insensato, parecía como si todos mis pensamientos estuvieran destinados a satisfacer mi propia convicción, de que el génesis de mi existencia se estribaba en mi volición por satisfacer las necesidades y estupideces de una mujer, una sola entre las millones de bestias indoctas que merodean esta tierra sin saber de donde vienen ni a donde van, pero recapacitando en todo mi genio, encuentro que no es tan eximio, si lo fuera me habría dado cuenta muchos años atrás que la mujer no valía todo mi esfuerzo, toda mi dedicación y toda mi comprensión, para la mujer no significa absolutamente nada lo que hagamos por ellas, nada es suficiente, todo lo que hagamos es nuestra obligación como esclavos que creen que somos y si intentamos refutarles sus dictámenes terminamos en un circunloquio sinsentido que solo nos hace perder el tiempo, contrariedades ligadas a más contrariedades que solo hacen ver su necedad en el más alto pilar de lo que ellas creen su inteligencia.

Un bufón, un payaso, un maldito imbécil sin razonamientos, eso es en lo que me he convertido, las mujeres no ven en mi un hombre, ven un animal apestoso que las hace reír, un malnacido cómico sin convicciones, sin ideas, sin voluntad y al que no le deben el más mínimo respeto, lo único que buscan cuando tienen mi compañía es comprensión absoluta a problemas mundanos que crecen al punto de ser problemas notables que afectan la vida de las personas de una forma tan significativa… y también buscan chistes, o ellas mismas inventan los chistes de mis palabras sinceras, perspicaces, agudas, con tanto sentido y tanta dignidad; pero no importa, no importa un comino lo que ellas piensen, en primer orden porque ellas no piensan, no tienen el razonamiento de los iluminados, no les importa el conocimiento e intentan de las maneras más atroces orillarnos a ese mundo de ignorancia antiprogresista en el que ellas viven; me dirijo invectivas a mi mismo por no darme cuenta a tiempo, por estar más entretenido en disfrutar la oxitocina y menos en buscar la naturaleza de mi sino, por perder el tiempo y sumirme en un estado de embriaguez de traza ciclópea que solo acabó con mi autorespeto y el poco, casi nulo respeto que tenía de las mujeres.

¡Oh!, ¡mujeres!, no entiendo el porqué sigo pensando en ellas, como si nada de mi soliloquio hubiera ayudado a curar esta repugnancia mezclada con delirio que tengo hacia ellas, tan solo buscaba una respuesta, un solo y único motivo que me hiciera odiarlas de la misma manera que las adoro, con esa locura propia de los borrachos que pierden la conciencia, como un ardid para engañarme a mi mismo y hacerme creer que no las necesito, que sería feliz sin ellas, que la superación es buscar algo más allá del mundo sensacional, que mis palabras mordaces e hirientes fueran a hacer que ellas no se interesaran en mi, que me odiaran, que tuvieran un rencor incontrolable, que me quisieran humillar otra vez… y una vez más, hasta que ya no tuviera nada, ni dignidad, ni sapiencia, ni ganas de vivir, ni moral; pero no se puede, no está en su naturaleza, no entiendo, ellas tienen esa tendencia a provocar que las queramos, que olvidemos todas sus perfidias, todos sus errores, todas sus vilezas y malos tratos, de obligarnos a creer en ellas y al hacerlo creer también en nosotros mismos, de enseñarnos que la grandeza del espíritu ya no nos pertenece a nosotros como individuos sino a nosotros como dualidad, como partes de un mismo ser supremo que conformamos al entregarnos a la pasión de una fuerza que no hemos comprendido aún, ni comprenderemos nunca; es entonces cuando por fin puedo esclarecer y espabilar mi mente nutrida de conocimientos exactos, es entonces cuando llego a una conclusión inexacta que no logro entender con mi razón, pero la comprendo completamente con mi corazón, quiero regresar a sentir eso, esa iluminación del espíritu que le da un verdadero sentido a mi vida, que me hace querer como únicamente Dios puede querer, a todos por igual, incluso al diablo, sin límites, sin tiempo, sin complejos de ninguna índole, es así como debe ser el paraíso, y por lo pronto es mi getsemaní, el ideal de mi propia existencia, ahora puedo aseverar que la mujer siempre ha sido la llave para la elevación y acrisolación de mi espíritu.

 
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Publicado por en abril 14, 2011 in Uncategorized

 
 
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